Cada año, en cualquier asesoría fiscal de Zaragoza, a medida que se acerca el final de junio y con él la fecha límite para la presentación de la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, se reciben decenas de consultas sobre la forma en la que un trabajador autónomo puede deducirse los gastos que su actividad profesional le ha generado. Cualquier empresa, independientemente de la forma jurídica que haya adoptado, va deduciéndose en sus balances trimestrales los gastos necesarios para el desempeño de su actividad: personal, materias primas, transportes… Del resultado de restar estos gastos de los ingresos obtenidos en el mismo periodo surge la cifra de los beneficios obtenidos y sobre ella se calculan los impuestos a pagar.

En el caso de los trabajadores por cuenta propia, los autónomos, los gastos a deducir deberían ser de índole similar. Si consultas con cualquier asesoría fiscal de Zaragoza, la respuesta irá en este sentido; son deducibles todos los gastos relacionados con el desarrollo de su actividad: personal contratado, alquiler de equipos, compras de mercancías, proveedores externos… Por abreviar, todos los gastos que, incluidos en sus libros de contabilidad, puedan justificarse mediante facturas.

Los problemas empiezan cuando el autónomo trabaja en su propio domicilio. En la mayoría de los casos no podrá descontarse los gastos de la vivienda. Solamente en el caso de que se trate de una vivienda de alquiler y que éste contemple el IVA por tratarse de un alquiler como oficina, podría deducírselo. Lo mismo sucede con otro tipo de gastos: teléfonos, vehículos, viajes… Hay que demostrar claramente que esos gastos corresponden al ámbito laboral y no al privado.

Nuestro consejo es que, si eres trabajador autónomo, vengas a Rived Asesores Auditores, S.P.L. para que te ayudemos a presentar tu declaración del IRPF.