Uno de los temas que centra buena parte de las consultas que recibimos en nuestra asesoría fiscal en Zaragoza es sobre los diferentes tipos de despido que contempla nuestra legislación, según afecten a uno o a varios empleados, o si están motivados en causas objetivas, económicas o disciplinarias. En la última Reforma Laboral, uno de los temas más controvertidos fue, precisamente, las modificaciones en las posibles causas que pudieran justificar  un despido: La negativa de un empleado a adaptarse a modificaciones técnicas en su puesto de trabajo, las faltas graves de conducta o las reiteradas faltas de asistencia, incluso con causa justificada, pueden ser motivo suficiente para la calificación de un despido como procedente.

Hablamos de despido disciplinario cuando el empresario considera que el trabajador ha incurrido en alguna falta grave o muy grave, entre las que podrían destacar la indisciplina, las ofensas verbales a los superiores o a los compañeros, la embriaguez o el consumo de drogas o cualquier otra posible causa que pueda estar incluida en los diferentes convenios colectivos de cada sector  o empresa. Dependiendo de que las causas aducidas para el despido de un empleado puedan ser claramente demostradas, el juzgado  puede calificar el despido como procedente, improcedente o nulo. Calificación que será fundamental para fijar la cuantía de la indemnización que le corresponde al empleado y que, desde nuestra experiencia como asesoría fiscal en Zaragoza vamos a tratar de explicarte.

Si el despido disciplinario es considerado como procedente, el empleado no tendrá derecho a percibir indemnización alguna, sin embargo, si el despido es considerado como improcedente el empresario deberá indemnizar al empleado con una cantidad variable en función de la antigüedad de éste.

Desde Rived Asesores Auditores podemos aclararte personalmente cualquier duda que te surja sobre este tema.